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Obesidad En Chile

Obesidad En Chile

Al igual que en la mayoría de los países del mundo, hoy tenemos en Chile un serio problema a solucionar. Se trata de la obesidad que, más allá de un problema estético, es una enfermedad crónica con diferentes y serios riesgos para la salud.

Se caracteriza por un aumento en la cantidad de grasa corporal, la que se deposita cerca de diferentes órganos, afectando su funcionamiento. Ello da lugar a problemas metabólicos y a enfermedades crónicas como las cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes, dislipidemias y osteoartritis, las que en su conjunto son responsables de más del 35% de muertes a nivel global.

Según la última Encuesta Nacional de Salud, realizada en una muestra representativa de mayores de 17 años, un 22% de los chilenos son obesos (25% mujeres y 19% hombres), al tiempo que otro 32% tiene problemas de sobrepeso. A nivel infantil, más del 40% de los niños en nuestro país padecen hoy de obesidad o sobrepeso.

Estas cifras no son sólo locales, sino que reflejan una tendencia global. Por ello es que la obesidad es considerada hoy como la “Epidemia del siglo XXI”.

Sus causas son variadas, pero básicamente influyen factores hereditarios (hay alrededor de 300 genes implicados en su desarrollo) y ambientales, como el estilo de vida actual, donde priman el sedentarismo y las conductas nutricionales alteradas.

Poco tiempo y mucha comodidad hacen que las personas hagan un ejercicio físico mínimo. A esto se suma que la composición de la dieta nacional aumenta el consumo de grasas saturadas como las frituras, margarina, mantequilla, aceites (exceptuando el de oliva) y carnes rojas.

También el de hidratos de carbono, que son almidones presentes en alimentos como el pan, fideos, arroz, papas y harinas. La fórmula resultante es nefasta: ingresan muchas más calorías de las que se gastan. La grasa aumenta y se deposita.

A nivel general, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido que el tratamiento contra la obesidad no va en función del peso ideal, sino del índice de grasa que cumula el cuerpo.

No es un tema de balanza, ya que la medicina puede medir hoy certeramente, a través de medios de diagnóstico sofisticados, la composición ósea, muscular y grasa de las personas.

El tratamiento de esta enfermedad se basa en 5 pilares: nutricional, actividad física,  modificación conductual,  farmacológico de medicamentos y quirúrgico.

Este último, que muchos creen es la panacea, sólo debe ser considerado, como un recurso, si los demás han fallado, para la obesidad mórbida (índice de masa corporal superior a 35 kg/m2), que afecta a sólo un 3% de los obesos.

Ello quiere decir que el otro 97% de obesos y que el 100% de quienes sufren de sobrepeso (puede ser la antesala de la obesidad) es una inmensa mayoría que debe tratarse de acuerdo a los cuatro pilares iniciales, con la orientación médica correspondiente.

Tampoco hay que tomar  esos medicamentos que se recomiendan como “mágicos” en muchos comerciales de prensa, radio o televisión. La FDA sólo aprueba dos en este sentido: la sibutramina, que actúa a nivel del sistema nervioso central y el orslitat, que inhibe en aproximadamente un 30 % la absorción de grasa contenida en los alimentos a nivel intestinal.

Otro medicamento que está llegando al mercado, y que cuenta con la aprobación de la institución homóloga de la FDA en Europa, es el rimonabant, también con un perfil para el grupo de pacientes obesos, pero que requiere de supervisión médica

 La solución a los kilos demás y sus enfermedades asociadas pasa, en primer lugar, por cambiar los hábitos de vida causantes del problema y acudir a los especialistas obesólogos para recibir una pauta profesional adecuada.

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